Raleigh. En una decisión que impactará las futuras elecciones en los Estados Unidos, la Corte Suprema emitió esta semana un fallo que debilita la histórica Ley del Derecho a Voto, al reinterpretar una provisión que era clave para proteger la representación electoral de los votantes de minorías. 

El máximo tribunal del país, de mayoría conservadora, decidió por 6 votos a 3 ratificar un fallo de una corte inferior que anulaba los mapas electorales del estado de Louisiana, los cuales incluían dos distritos electorales con mayoría afroamericana. 

El caso se remonta a 2022, cuando la Legislatura republicana de Louisiana creó los mapas de sus 6 distritos electorales en el Congreso, 5 con mayoría de votantes blancos y 1 con mayoría de votantes negros, pese a que éstos representan el 30 por ciento de la población del estado. 

Ante una demanda de los votantes minoritarios, una corte ordenó rehacer los mapas y La Legislatura creó un segundo distrito de mayoría afroamericana en 2024. Sin embargo, dicho mapa fue impugnado por un grupo de votantes blancos, a quienes ahora la Corte Suprema les ha dado la razón. 

UN NUEVO ESTÁNDAR

En la opinión de la mayoría conservadora del tribunal supremo, los mapas de 2024 son “inconstitucionales” porque fueron diseñados en base criterios raciales intencionales, reinterpretando la Sección 2 de la Ley de Derecho al Voto de 1965, que durante décadas sirvió de estándar para resolver demandas judiciales relacionadas con la manipulación de los distritos electorales. 

“La Sección 2 de la Ley del Derecho al Voto de 1965 fue diseñada para hacer cumplir la Constitución, no para entrar en conflicto con ella”, escribió el juez Samuel Alito en el fallo mayoritario de la Corte Suprema. “Lamentablemente, en ocasiones, los tribunales inferiores han aplicado los precedentes de la Sección 2 de este Tribunal de manera que obligan a los estados a incurrir en la discriminación racial que la Constitución prohíbe”. 

El fallo establece además un nuevo estándar para quienes buscan impugnar los mapas electorales en el futuro, ya que tendrán que probar que hubo una discriminación racial intencional al diseñarlos y no únicamente que su resultado fue discriminatorio. 

La jueza suprema Elena Kagan, quien escribió la opinión disidente de la minoría progresista del tribunal, advirtió que este fallo tendrá “graves y profundas consecuencias”. 

“La decisión de hoy deja la Sección 2 prácticamente como letra muerta”, escribió Kagan. “En los estados donde esa ley sigue vigente —estados que aún se caracterizan por la segregación y un sistema electoral polarizado racialmente— los votantes de minorías pueden quedar excluidos del proceso electoral”. 

IMPACTO EN LAS PRÓXIMAS ELECCIONES

La decisión de la Corte Suprema se da en medio de un polarizado proceso electoral para las elecciones de mitad de mandato, donde los republicanos están en riesgo de perder la mayoría en el Congreso ante los demócratas. 

Impulsados por el presidente republicano Donald Trump, varios estados bajo control legislativo republicano –entre ellos Carolina del Norte- han redistribuido sus distritos electorales del Congreso en busca de ganar una ventaja política de cara a las elecciones de noviembre, pero el fallo de la Corte Suprema puede alentar a más estados a hacerlo antes que se venzan los plazos electorales. 

El presidente Trump de hecho alentó a más estados a modificar sus distritos electorales luego de celebrar el fallo de la Corte Suprema como una victoria.  

Defensores de los derechos de los votantes han advertido que la decisión de la Corte Suprema elimina protecciones claves de la Ley del Derecho al Voto lo cual va a diluir la representación electoral de las minorías raciales. 

“Esta decisión representa una profunda traición al legado del movimiento por los derechos civiles”, dijo Sophia Lin Lakin, directora del Proyecto de Derechos Electorales de la ACLU. “Al desmantelar la Sección 2 de la Ley de Derecho al Voto, el Tribunal ha debilitado la principal herramienta legal en la que confían los votantes de color para impugnar los mapas electorales y los sistemas de votación discriminatorios”.  

“La representación de los votantes negros, latinos, indígenas y de otras minorías étnicas dependerá cada vez más de la buena voluntad de las legislaturas en lugar de una ley aplicable, lo que permitirá que los sistemas discriminatorios persistan sin control y dificultará enormemente el logro de una representación política significativa”, añadió. 

 

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